Mientras el Baskonia impone un régimen de hierro a sus jugadores, el Athletic Club ve reducida su capacidad de influencia en las decisiones del fútbol profesional.
En el mundo del fútbol profesional español, el Baskonia está demostrando ser un verdadero faro de exigencia. Johnny Rogers, exjugador y ojeador de los Washington Wizards, no se anda con vueltas: "El Baskonia exigen mucho de sus jugadores. Si sobreviven aquí, lo harán en cualquier sitio". La figura de Rogers, que mide 2,03 metros y es reconocible por sus dardos certeros, ha dejado claro que la gestión del club vitoriano es de las más serias en la liga, con Alfredo Salazar, Félix Fernández y Josean Querejeta a la cabeza. Pero mientras el Baskonia se alza como una prueba de fuego en el baloncesto, el Athletic Club ha recibido un duro golpe. La entidad bilbaína ha perdido su puesto en las comisiones delegadas de LaLiga y Liga F, reduciendo así su capacidad de influencia en los órganos de decisión del fútbol profesional español. ¿Y esto qué nos dice? Que en el fútbol, como en la vida, no todo es lo que parece. El Baskonia, con su régimen de hierro, y el Athletic, con su poder reducido, nos recuerdan que en el campo de juego, también hay un juego de poder.