Fabrizio Favara alertó sobre problemas de conectividad y tiempos de reconexión del sistema de señalización.
El accidente ferroviario ocurrido en Urda (Toledo) el pasado miércoles, que causó al menos 69 fallecidos, se debió a un fallo informático en el sistema de señalización LZB. Este sistema, que detecta la posición y velocidad de los trenes en tiempo real, sufrió una interrupción que obligó a detener un tren de Iryo. Según los audios del centro de control de Atocha, el tren no logró reiniciar el servicio tras perder la conexión con el LZB.
El CEO de Iryo, Fabrizio Favara, ya había alertado sobre estos fallos en el Senado el pasado 5 de octubre. "Cuando este sistema obliga a parar los trenes, estos necesitan 'bastante tiempo' para reconectarse", declaró Favara durante su intervención. El directivo también calificó el sistema LZB como "antiguo". La empresa Iryo y el Sindicato de Maquinistas Ferroviarios (Semaf) habían advertido previamente sobre los riesgos de operar en modo degradado debido a las averías en la infraestructura ferroviaria.