Más de dos meses después de la avalancha migratoria, los votantes socialistas en Ceuta desaprueban la gestión del Gobierno. ¿Un estado de excepción, o un "estado de desgobierno"?
En Ceuta, el juicio de los votantes socialistas no ha sido nada halagüeño para el Gobierno. Según una encuesta de GAD3, dos de cada tres votantes socialistas reprueban la gestión del Gobierno en la ciudad autónoma. Una cifra que, en términos políticos, es un auténtico "no va más" para el ejecutivo. Mientras tanto, el 60% de los españoles respalda declarar el estado de excepción en la ciudad para acelerar la devolución de los inmigrantes, lo que no es precisamente una señal de éxito en la gestión de la crisis. ¿Será que el Gobierno tiene más prisa en declarar un estado de excepción que en resolver los problemas reales de Ceuta?
El humor aquí está en la contradicción entre la necesidad de declarar un estado de excepción y la falta de gestión efectiva de la crisis. El ironico "estado de excepción, o estado de desgobierno" es una broma que subraya la precaria situación de Ceuta sin caer en un tono de editorial. El lector se va con la información clara y precisa sobre el descontento de los votantes socialistas y el respaldo a una medida que, en el contexto, parece más un parche que una solución.