La tensión política en el país se intensificó tras la intervención policial y las declaraciones del presidente y el primer ministro.
Una profunda crisis institucional se vive en Polonia debido a la suspensión del presidente del Tribunal Constitucional, Bogdan Swieczkowski, y su vicepresidente, Bartlomiej Sochanski. El gobierno del primer ministro Donald Tusk, de coalición, niega legitimidad a los actuales miembros del tribunal, nombrados durante el gobierno del partido ultraconservador Ley y Justicia (PiS), que gobernó entre 2015 y 2023. El jefe del Estado, Karol Nawrocki, alineado con la formación ultraconservadora, bloqueó los intentos de Tusk de reformar el órgano.
La situación se agravó con la intervención policial alrededor del edificio del tribunal en Varsovia, tras las protestas de simpatizantes del PiS. Nawrocki, quien interrumpió un viaje a Senegal para regresar a Varsovia, pidió a la policía que retirara el bloqueo y convocó al parlamento para "restablecer el orden jurídico".
El primer ministro Tusk, por su parte, criticó las acciones del PiS y la Confederación, calificándolas de "anarquía y violencia" y aseguró que no dará un paso atrás en su decisión de suspender al presidente del Tribunal Constitucional. Swieczkowski intentó acceder al edificio del tribunal, enfrentándose verbalmente a los agentes de policía que le impedían la entrada.