El gobierno de Donald Tusk y el presidente Karol Nawrocki se enfrentan por la composición del tribunal, generando tensiones y protestas.
La situación política en Polonia se ha vuelto tensa tras la suspensión del presidente y vicepresidente del Tribunal Constitucional, Bogdan Święczkowski y Bartłomiej Sochański, respectivamente. La medida, según informan las fuentes, fue tomada por la jueza Anna Korwin-Piotrowska, quien asumió la dirección del tribunal de forma provisional. Este hecho ha generado una fuerte reacción por parte de la oposición, el partido Ley y Justicia (PiS), quien considera que se trata de un "golpe de Estado" contra el sistema judicial polaco.
El gobierno del primer ministro Donald Tusk, en cambio, argumenta que se trata de una medida necesaria para restaurar el Estado de derecho en el país. El conflicto se debe a que la composición del Tribunal Constitucional, nombrado durante el gobierno del PiS, es cuestionada por el actual gobierno, quien busca su reemplazo con jueces de su confianza. La tensión ha llegado a un punto crítico, con la policía acordonando el edificio del tribunal y manifestantes enfrentándose a las fuerzas de seguridad. El presidente Karol Nawrocki, alineado con la oposición, ha interrumpido un viaje a Senegal para regresar a Polonia y gestionar la crisis.