El pasado sábado 31 de octubre, Francia vivió su tercer fin de semana consecutivo de protestas contra el alto coste de vida. Las manifestaciones, que comenzaron hace tres semanas, se han extendido a numerosas ciudades y han estado marcadas por incidentes violentos.
Según cifras del Ministerio del Interior, se registraron al menos 296 detenidos en todo el país, con una cifra de 10 gendarmes heridos. La policía desplegó un gran operativo con 70.000 agentes para controlar las protestas y evitar un escenario similar al del 17 de octubre, cuando se produjeron saqueos en varias ciudades.
En París, se produjeron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas del orden, con el lanzamiento de cócteles molotov y la respuesta con gases lacrimógenos. Un gendarme resultó herido gravemente al ser alcanzado por un cóctel molotov, que le prendió fuego al uniforme. Las autoridades francesas están investigando el incidente como un "intento de homicidio".
A pesar de la violencia, la mayoría de las manifestaciones transcurrieron en calma. Las protestas se vieron amplificadas por la coincidencia con Halloween, lo que llevó a algunos manifestantes a utilizar disfraces como forma de protesta.