Miles de manifestantes volvieron a las calles en Francia y Barcelona este sábado en una jornada marcada por tensiones y disturbios.
Francia ha vivido una nueva jornada de protestas contra la carestía de la vida y la precarización de los servicios públicos. Las manifestaciones, que se extienden por varias ciudades, han sido respondidas por la policía con cargas y gases lacrimógenos. París ha sido el epicentro de los disturbios, con la participación de unas 110.000 personas y un despliegue policial masivo de 70.000 agentes.
Mientras tanto, en Barcelona, una concentración de jóvenes convocada a través de redes sociales desembocó en disturbios que dejaron al menos 100 detenidos, 14 comercios saqueados y 20 incendios. Los manifestantes lanzaron piedras, quemaron contenedores y mobiliario urbano, y algunos se enfrentaron a la policía. Cientos de personas quedaron atrapadas en comercios debido al cierre preventivo ante los incidentes.
Las autoridades de ambos países condenaron los actos vandálicos y prometieron tomar medidas contra los responsables. En Francia, el gobierno ha desplegado un fuerte dispositivo policial para contener la escalada de violencia. En Italia, el ministro del Interior ha anunciado la detención de un joven que se sospecha que incitó a las protestas en Milán a través de un canal de Telegram.