Con tan solo 15 años, Egoitz Bijueska ha demostrado que el skate es más que un deporte: es una plataforma de superación y orgullo para Bilbao. El vizcaíno retuvo el título en Asunción, pero no lo hizo sin una batalla que recordó que en el mundo del skate, como en la vida, no hay regalos.
El skate, ese deporte que une la pasión, la habilidad y la resistencia, ha vuelto a sorprendernos. Egoitz Bijueska, el joven skater bilbaíno, ha demostrado que no hace falta más que 15 años para convertirse en un verdadero fenómeno mundial. En Asunción, capital de Paraguay, Bijueska retuvo el título en la modalidad de park, después de haberse coronado en marzo en Sao Paulo. Un logro que, como dice él mismo, "no me lo creo". Pero no se trata solo de un título, sino de una demostración de que en el mundo del skate, como en la vida, no hay regalos ni merecimientos innatos. "Ha sido una final muy dura entre la lluvia, los nervios... pero supercontento con cómo lo he hecho y el resultado que he obtenido", declaraba el bicampeón mundial. ¡Y si eso no es un "bruto", no sé qué lo es!
Mientras Egoitz Bijueska se lleva todas las alabanzas, no podemos dejar de recordar que en el mundo del skate, como en cualquier otro, también hay batallas que se libran fuera de las pistas. Y es que, mientras uno se gana el oro, otros se preguntan si el mundo de hace 15 años, ese que tan pronto olvidamos, nos enseñó algo que hoy seguimos necesitando. ¿Y si el skate, más que un deporte, es una lección de vida? El joven vizcaíno nos ha regalado una nueva manera de verlo.