Aunque el crecimiento del PIB se ralentiza, el consumo interno sigue siendo el motor de la economía española.
España no ha sido la excepción a la regla de que el verano trae consigo una leve desaceleración económica. Según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el PIB del país creció un modesto 0,6% en el tercer trimestre, una décima menos que en el trimestre anterior. Sin embargo, este dato se ve compensado por un crecimiento interanual del 2,7%, lo que sitúa a España como uno de los países con mayor crecimiento entre las principales economías del euro. Mientras tanto, el consumo interno sigue siendo el motor que impulsa esta recuperación económica, con un aporte de 0,5 puntos al crecimiento del PIB. Aunque el gasto público también ha jugado un papel importante, con un aumento de tres décimas hasta el 0,9% trimestral, el consumo de los hogares sigue siendo la clave. Aunque se ha ralentizado el ritmo de crecimiento del consumo, que se redujo del 1,1% al 0,6% en el tercer trimestre, este sigue siendo el principal factor de impulso de la economía española. Todo esto mientras la inflación se mantiene en el 4,9%, presionando el poder adquisitivo de las familias y poniendo a prueba la resistencia de la economía española a la subida de costos de energía y la incertidumbre internacional.