Francia, Italia, Bélgica y Albania experimentan protestas violentas contra la inflación, la vivienda y la educación.
La ola de protestas que comenzó en Francia se ha expandido por Europa, con disturbios y violencia en Italia, Bélgica y Albania. Los manifestantes, enfadados por la inflación, la falta de acceso a vivienda y la calidad de la educación, han protagonizado saqueos, enfrentamientos con la policía y ataques a edificios públicos.
Francia, epicentro de la crisis, registra al menos un muerto y 2.000 detenidos, mientras miles de personas se enfrentan a las fuerzas de seguridad en ciudades como París, Lyon y Toulouse. El presidente Emmanuel Macron ha acusado a la extrema izquierda de la violencia y ha anunciado la posibilidad de prohibir ciertas reuniones.
Italia también ha experimentado protestas violentas, especialmente en Milán, donde centenares de jóvenes encapuchados han destrozado comercios y enfrentado a la policía.
En Bélgica, las protestas se han centrado en la falta de acceso a viviendas asequibles, mientras que en Albania los manifestantes denuncian la corrupción y la falta de oportunidades económicas.
Las protestas en España y Portugal, aunque menos violentas que en otros países, también reflejan la preocupación por la inflación y la crisis de vivienda.
La situación en Europa se complica, con gobiernos luchando para controlar la violencia y atender las demandas de los manifestantes.