La falta de viviendas en Euskadi amenaza el crecimiento económico regional, mientras que Madrid y Barcelona concentran una mitad de las viviendas en alquiler de España. ¿Cómo afecta esto a los hogares?
La falta de vivienda se ha convertido en la principal preocupación de los vascos, según reflejan todas las encuestas, desbancando por primera vez al mercado laboral y el empleo. Según el 'Informe Anual de la Economía Vasca', esta crisis residencial trasciende lo social y adquiere una creciente relevancia macroeconómica. La falta de viviendas no solo condiciona las decisiones de consumo y ahorro, sino que también puede limitar la movilidad laboral y afectar a la productividad y al crecimiento económico regional. Un desequilibrio estructural entre oferta y demanda es identificado como el principal factor que explica la escalada del mercado residencial en Euskadi.
Por su parte, Madrid y Barcelona concentran aproximadamente el 35% de todas las viviendas principales arrendadas en España, según un estudio europeo elaborado por el proyecto INSPIRE-US. Este mercado sigue siendo minoritario, con solo el 16,1% de las viviendas principales en régimen de alquiler, una proporción que ha aumentado desde el 11,3% registrado en 2001 y el 13,5% en 2011. Sin embargo, la gran mayoría de estas viviendas ya tiene inquilino, lo que dificulta encontrar nuevas opciones para los nuevos arrendatarios. Este panorama refleja cómo las grandes áreas metropolitanas tienen un peso desproporcionado en un mercado que sigue siendo minoritario.
La situación es tan grave en Euskadi que el ritmo de construcción ha resultado insuficiente para absorber el aumento del número de hogares con necesidad de vivienda, según el Ejecutivo autonómico. Esto no solo afecta a la calidad de vida de los ciudadanos, sino también al crecimiento económico regional. ¿Y quién va a decirle a Barcelona y Madrid que su concentración de viviendas en alquiler no es un problema también?