El gobierno galo despliega un operativo masivo para evitar disturbios tras los violentos incidentes del fin de semana pasado.
Francia se enfrenta a un nuevo fin de semana de tensión con la convocatoria de nuevas protestas contra el encarecimiento del coste de vida y las políticas del gobierno. En respuesta, el gobierno francés ha desplegado 70,000 policías y militares en todo el país, especialmente en París, donde se espera una alta concentración de manifestantes.
Las autoridades han prohibido las manifestaciones en numerosas ciudades, incluyendo Niza, Montpellier y Lyon, y han intensificado la vigilancia en zonas sensibles. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha advertido que se actuará con firmeza contra los saqueadores y los alborotadores, haciendo énfasis en que se tomarán medidas para evitar la repetición de los disturbios violentos del fin de semana pasado.
Las protestas, que comenzaron hace varias semanas, han generado gran preocupación en el gobierno, ya que se han visto afectadas por violencia y vandalismo. A pesar de la advertencia del gobierno, se espera que miles de personas se manifiesten este sábado, en un día que podría ser crucial para determinar la evolución de la situación en Francia.