En Madrid, Ávila, Toledo y Castellón, la naturaleza se desquita con más de 10.000 personas en la calle. Vamos a ver cómo los bomberos luchan contra las llamas... ¡y el viento!
En pleno verano, España ha vuelto a ser víctima de su propio clima. Incendios forestales en Madrid, Ávila, Toledo y Castellón han obligado a evacuar a más de 10.000 personas, según fuentes oficiales. La situación es tan crítica que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha declarado la emergencia de interés nacional en la Comunidad de Madrid y en la provincia de Ávila. "El viento no ayuda", aseguraban desde el servicio de Emergencias 112 Comunidad de Madrid, complicando las labores de extinción.
Mientras tanto, los bomberos se encuentran con una tarea titánica: utilizar agua, tierra y hasta batefuegos para combatir las llamas. Y hablamos de un verdadero calvario que se repite cada verano en diferentes puntos del país. ¿El secreto? Entender el 'triángulo del fuego', que incluye oxígeno, combustible y calor. Pero en este caso, el calor es demasiado... caliente.
Para hacer frente a la situación, España ha pedido ayuda a Bruselas, solicitando al menos cuatro aviones Canadair CL-415. Grecia ya ha aceptado la petición, ofreciendo dos de sus aeronaves. Todo un esfuerzo colectivo para evitar que las llamas se conviertan en una tragedia mayor. ¡Claro, si el viento no ayuda...!