El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se topó con una pared cuando intentaba privatizar el Mundial de fútbol. La confederaciones y ligas profesionales le dieron un "no" rotundo.
Gianni Infantino, el presidente de la FIFA, ha tenido que tirar por la borda su idea de privatizar parte del Mundial de fútbol, una propuesta que duró solo cuatro días. La rebelión de las principales confederaciones del fútbol mundial, liderada por las federaciones europeas, hizo que Infantino anunciara su renuncia el sábado pasado. Además, las Confederaciones de América del Norte, Central y el Caribe (Concacaf) y Asia (AFC), así como varias ligas profesionales de Europa, se unieron en contra de la privatización. Incluso gobiernos de varios países y European Leagues manifestaron su oposición. Infantino había planeado crear una filial comercial valorada en unos 20.000 millones de dólares, a cuyo frente estaría él mismo, para gestionar los aspectos económicos del Mundial y otros torneos. Ahora, el presidente de la FIFA tendrá que buscar otra forma de financiar el evento más importante del fútbol mundial.
Curiosamente, mientras Infantino se enfrentaba a críticas por su propuesta fallida, en España una estación del Metro de Madrid recibía un nombre nuevo: Los Espartales-Coliseum. La Comunidad de Madrid decidió incorporar el nombre del Coliseum al estadio del Getafe Club de Fútbol, facilitando así la orientación de los viajeros y acercando más el transporte público a uno de los principales referentes deportivos de la región. Aunque no sea un Mundial, esta acción demuestra que el fútbol sigue siendo una herramienta poderosa para conectar a las personas y dejar huella en los espacios públicos.
Mientras Infantino se pregunta qué le pasó a su sueño privatizador, parece que la FIFA tendrá que volver al papel y al lápiz para buscar nuevas formas de financiar el Mundial de fútbol. ¿Será esta una señal de que, al menos en lo que respecta al fútbol, el viejo modelo sigue siendo más viable que las novedosas propuestas?