Este verano, mientras millones de turistas disfrutan del sol y la playa, hay quienes deben recorrer una distancia equivalente a un viaje de ida y vuelta entre Madrid y Salamanca para llegar a su trabajo. Una verdadera odisea en el corazón del turismo.
El verano en la Costa del Sol ha sido todo un éxito turístico, con más de 13 millones de visitantes y un gasto de más de 17.800 millones de euros, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Pero, como dice María Inmaculada Jiménez, gerente en un restaurante de la zona: "Ir a trabajar aquí es como hacer 220 kilómetros diarios". Aunque suena a una queja, la realidad es que en pleno auge del sector turístico, muchos trabajadores deben enfrentarse a largos desplazamientos para mantenerse en sus puestos. "Si hay accidentes, no pasa nada. En mi coche llevo un kit de supervivencia en caso de que haya una parada más larga", asegura Jiménez.
Mientras tanto, la subida salarial se desploma al 3% en un momento en el que la inflación rozaba el 5%, según ABC España. La brecha entre lo que un trabajador cobra y lo que se le come la inflación se ha ensanchado, lo que significa que, para muchos, el salario no alcanza para llegar a fin de mes. En este contexto, los esfuerzos de Jiménez y otros por llegar a su trabajo cada día se convierten en un verdadero desafío, a pesar de que el destino es uno de los más turísticos del mundo.