La situación de vulnerabilidad de estos migrantes se suma a la compleja situación migratoria en la ciudad autónoma.
Una decena de migrantes solicitantes de asilo de distintas nacionalidades (Senegal, Costa de Marfil, Togo, Níger y Yemen) fueron trasladados por la Policía Nacional desde el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta a la frontera del Tarajal para ser expulsados a Marruecos. Sin embargo, tras su expulsión, los migrantes permanecieron atrapados en la frontera, sin que las autoridades marroquíes los aceptaran. “Marruecos no nos acepta y la Guardia Civil no quiere vernos”, declaró uno de los senegaleses a una fuente de ElDiario.
Las autoridades españolas confirmaron la expulsión de estos migrantes, pero negaron que se encuentren en “zona de nadie”, asegurando que están en “territorio marroquí”. En este contexto, se ha evidenciado una creciente tendencia de migrantes, incluyendo personas LGTBI, que huyen de Marruecos buscando asilo en Ceuta debido a la persecución que sufren por su orientación sexual. Según Gonzalo Serrano, presidente de la Fundación Arcoiris, se estima que el 10% de la población en Ceuta se identifica como LGTBI, lo que sugiere que un número significativo de migrantes podrían ser parte de esta comunidad.