Los resultados preliminares muestran la victoria del Likud, partido de Netanyahu, pero sin la mayoría para gobernar.
Las elecciones en Israel terminaron con la victoria del partido Likud, liderado por Benjamín Netanyahu, quien obtuvo más del 20% de los votos y 26 escaños en la Knéset. A pesar de este resultado, Netanyahu no logró alcanzar la mayoría simple de 61 escaños necesarios para formar un gobierno. Los partidos árabes, por su parte, obtuvieron un récord de 19 escaños, lo que les da la posibilidad de ser clave para formar una coalición. La Comisión Electoral Central ordenó una investigación del Shin Bet, el servicio de inteligencia interior israelí, por posibles irregularidades en las elecciones. El presidente de la Comisión Electoral, el juez Noam Sohlberg, pidió al Shin Bet investigar "graves sospechas de una influencia indebida en las elecciones, a través de fondos aportados por entidades extranjeras que actúan contra los intereses israelíes".
Netanyahú ha solicitado a los partidos judíos que no pacten con los partidos árabes para formar gobierno, citando sospechas de interferencia catarí en las elecciones. La oposición israelí rechazó las acusaciones de Netanyahu calificándolas de una estratagema para desacreditar el resultado electoral.