Benjamin Netanyahu ha conseguido dar la vuelta a las encuestas y proclamarse como vencedor de las elecciones legislativas de Israel catapultando al Likud como la fuerza más votada a una amplia distancia de su más directo rival: el Yashar del general Gadi Eisenkot. Si bien es cierto que su coalición no ha alcanzado los 61 escaños necesarios para gobernar, también lo es que ha superado con creces al frente anti-Netanyahu, lo que condena a Israel a una situación de parálisis. El gran derrotado, se mire como se mire, ha sido Eisenkot, al que todas las encuestas daban como ganador indiscutible. Su principal error ha sido plantear las elecciones como un referéndum sobre la gestión de Netanyahu tras los ataques del 7 de octubre, ya que una abrumadora mayoría de la sociedad israelí respalda la destrucción sistemática de la Franja de Gaza y la colonización intensiva de Cisjordania, así como la guerra sin cuartel contra el régimen iraní y los eslabones de su Eje de la Resistencia: Hamás, Hezbolá y los hutíes. Los resultados evidencian que el electorado ha comprado su discurso de que...