El partido Likud, liderado por el primer ministro, obtiene 26 escaños, mientras que la oposición, encabezada por Gadi Eisenkot, suma 21. La formación árabe alcanza un resultado histórico con 19 escaños, lo que les convierte en piezas clave para formar gobierno.
Las elecciones legislativas en Israel han resultado en un triunfo para el partido Likud, liderado por el primer ministro Benjamín Netanyahu, que ha logrado 26 escaños. Sin embargo, la victoria no ha sido contundente, ya que la oposición, encabezada por Gadi Eisenkot, ha conseguido 21 escaños.
Lo que se ha convertido en un factor crucial en este escenario político es la participación histórica de los partidos árabes, que han obtenido 19 escaños. Esta representación sin precedentes los convierte en piezas clave para la formación de un nuevo gobierno.
A pesar del resultado favorable para Netanyahu, su partido no ha logrado alcanzar la mayoría de escaños necesaria para formar gobierno de forma independiente.
Esto abre la puerta a una compleja negociación política que podría implicar la participación de los partidos árabes, una posibilidad que Netanyahu ha descartado hasta el momento.
El presidente de Israel, Isaac Herzog, ha llamado a las formaciones políticas a negociar un futuro Gabinete "con mente abierta" para evitar una nueva convocatoria a las urnas.
El escenario político israelí se presenta ahora incierto, con la posibilidad de que se forme un gobierno de coalición que incluya a los partidos árabes, un hecho inédito en la historia reciente del país.