La compañía implementa medidas de seguridad tras los recientes siniestros en Urda y Adamuz.
Tras los accidentes ferroviarios de Urda y Adamuz, que dejaron un total de 110 muertos en menos de nueve meses, Renfe ha decidido implementar nuevas medidas de seguridad para sus trenes. La compañía ha enviado una consigna a sus maquinistas que establece una velocidad máxima de 40 km/h en caso de caída del sistema de seguridad LZB.
Además, los maquinistas deberán confirmar con el centro de control de Adif que su cantón se encuentra vacío antes de empezar a circular a esa velocidad reducida. Renfe también está trabajando en coordinación con Adif para actualizar las normas de circulación en caso de fallo del LZB.
Estas medidas se toman después de que se conociera un informe que revela que el sistema LZB falló en ambos accidentes. Expertos del sector han pedido que se implemente un protocolo de seguridad con "doble chequeo" en los trenes, y que se actualice el sistema LZB.