Un centro de reparación militar ucraniano trabaja para producir hasta 30 robots kamikazes por mes. Estos vehículos autónomos, que pueden recorrer hasta 50 kilómetros, se utilizan como una herramienta ofensiva contra las fuerzas rusas.
En el noreste de Ucrania, un grupo de ingenieros militares trabajan en la producción y reparación de robots suicidas para combatir a las tropas rusas. El cuartel general de este centro de operaciones se encuentra en un subterráneo con pasillos estrechos y un garaje improvisado. Allí, según el ingeniero Govorun, "se ensamblan los robots. Hasta septiembre pasado sólo preparábamos robots para uso logístico. Ahora todos son robots kamikazes". Estos vehículos autónomos, que pueden recorrer hasta 50 kilómetros, están equipados con explosivos y se utilizan como un arma ofensiva contra las fuerzas rusas. El centro de reparación produce hasta 30 de estos robots por mes. La proliferación del uso de drones en la guerra ha generado nuevos desafíos para los ingenieros ucranianos. Según Govorun, "se usan tantos drones aéreos con fibra óptica que se enrollan en las ruedas y, junto con el barro, los atascan". Este problema ilustra la complejidad de la batalla en campo abierto, donde el terreno y la tecnología juegan un papel crucial.