Ambos partidos se culpan mutuamente por el fracaso del acuerdo, que buscaba aglutinar a las fuerzas progresistas en una única papeleta para las elecciones del 28 de noviembre.
El Frente Amplio y Podemos han fracasado en su intento de alcanzar un acuerdo para concurrir juntos en las elecciones del 29 de noviembre. A pesar de las negociaciones hasta el último minuto, ambas formaciones no han logrado superar sus diferencias y finalmente se presentarán por separado en la mayoría de los territorios.
El Frente Amplio, que agrupa a partidos como IU, Comuns, Más Madrid y Movimiento Sumar, ha acusado a Podemos de no querer sentarse a negociar en buena fe. Ada Colau, cabeza de la alianza, ha afirmado que "si alguien no se quiere sentar a la mesa a negociar, no se le puede obligar".
Por su parte, Podemos ha criticado a la coalición por no haber ofrecido una propuesta "generosa" que garantizase su participación activa en la formación de las listas. Irene Montero, candidata de Podemos, ha señalado que "se ha ofrecido todo con extrema generosidad" pero que "no se ha llegado a un acuerdo que satisfaga a ambas partes".
La ruptura entre ambos partidos deja a la izquierda española fragmentada en la recta final de la campaña electoral. El acuerdo entre el PSOE y el Frente Amplio para concurrir juntos al Senado, sin la participación de Podemos, ha sido visto como una señal de la fragilidad del panorama político progresista.