Un caso de justicia poética en el cuerpo de seguridad local, donde un imputado se convirtió en imputado, y una bicicleta robada se convirtió en el telón de fondo de una historia de venganza.
En un giro inesperado de la justicia, el subjefe de la Policía local de Durango, Vizcaya, ha sido apartado de su cargo por vengarse de un compañero. La venganza, en este caso, cobró una forma curiosa: el subjefe, que también era delegado de un sindicato, imputó a su colega por no acudir al aviso del robo de una bicicleta. Todo parte de una historia de conflictos internos en el cuerpo policial. En el verano de 2024, el suboficial había sido denunciado por filtrar datos de una oposición a un aspirante amigo suyo. Aunque una investigación interna del Ayuntamiento no pudo confirmar la filtración, el caso dejó un mal sabor. Al parecer, el conflicto se fue enredando hasta que, el 23 de junio de 2024, el subjefe encontró su forma de venganza: imputando a su compañero por no acudir a un aviso que, en el mejor de los casos, parece una excusa perfecta para cobrar venganza. Ahora, el subjefe de baja, que se reincorporará como agente raso de investigación, tiene que aprender que, en el mundo de la seguridad, lo que se siembra, se cosecha. Y en este caso, el "siembra" fue un aviso de robo de bicicleta.