Leandro Navarro, guardián de una subestación eléctrica, se niega a dejar su hogar por 18 céntimos al mes, en medio de la lucha contra la crisis de vivienda en Huelva.
Leandro Navarro, un trabajador de Endesa desde 1983, se encuentra en una batalla legal contra la empresa por el derecho a seguir viviendo en la casa que ha ocupado durante décadas. Endesa le notificó que debía abandonar la vivienda cuando alcanzara los 65 años, pero Leandro se niega. La razón de su aferramiento a la casa no es otra que el simbólico alquiler de 18 céntimos de euros al mes. Aunque pueda parecer una anécdota, esta historia no es la de un desahucio al uso. Endesa construyó estas viviendas en zonas aisladas en 1944 para retener a la mano de obra y facilitar la actuación rápida en caso de emergencia. Ahora, Leandro se convierte en un símbolo de la lucha contra la crisis de vivienda en Huelva.
La lucha de Leandro coincide con críticas más amplias sobre la forma en que se aborda la crisis de vivienda. Una lectora, por ejemplo, ha manifestado que la solución no pasa por hacer que algunos paguen los platos rotos, sino por un enfoque más profundo y equitativo. Mientras tanto, en una subestación eléctrica de Huelva, el guardián se aferra a su hogar y a su pequeño alquiler, recordándonos que en medio de la crisis, hay historias de valentía y resistencia que merecen ser contadas.