Dos frentes, uno de izquierdas y otro de derechas, se disputarán el control del Senado en las próximas elecciones.
El Senado se perfilará como un campo de batalla central en las elecciones del 29 de noviembre. Mientras que en el Congreso las fuerzas políticas concurrirán por separado, en el Senado se están configurando dos bloques mayoritarios: uno de derechas y otro de izquierdas, enfrentados a cara de perro.
El PSOE y una serie de fuerzas de izquierdas (IU, Movimiento Sumar, Compromís, Más Madrid, Chunta Aragonesista, Batzarre y Més) formalizaron la presentación de una candidatura conjunta bajo la denominación "Senado de Progreso". Esta coalición se presentará en 45 provincias.
En respuesta, Vox estudia no presentar candidatos a la Cámara alta en algunas provincias y apoyar al PP para frenar a la coalición progresista.
El objetivo de estas coaliciones es controlar el Senado y así poder renovar el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) o nombrar al nuevo Defensor del Pueblo, sin contar con el concurso del PSOE.