El fuego, que se originó accidentalmente, arrasó con miles de hectáreas y destruyó viviendas. El cambio climático fue determinante en la intensidad del siniestro.
Un incendio forestal ha dejado una profunda cicatriz en el suroeste de Francia. Las llamas, alimentadas por el viento y las altas temperaturas, recorrieron rápidamente los terrenos, dejando a su paso un paisaje completamente transformado. Según testimonios, “un enorme soplete hubiera abrasado desde el cielo” arrasando con la vegetación y destruyendo viviendas. Aunque se logró evacuar a la población, el incendio ha dejado un saldo devastador en términos ecológicos y materiales. El estudio realizado por World Weather Attribution indica que el cambio climático multiplicó por 20 las condiciones propicias para los incendios forestales en el centro peninsular de este año. En el caso específico del suroeste de Francia, “los siniestros de esta magnitud fueran dos veces más probables” debido al calentamiento global. La investigación destaca la estrecha relación entre la quema de combustibles fósiles y la intensificación de eventos climáticos extremos como los incendios forestales.