La presidenta del Banco Central Europeo anuncia su dimisión para el 7 de febrero, poniendo en marcha la búsqueda de un nuevo líder para la institución.
El Banco Central Europeo (BCE) vivirá una profunda renovación en los próximos meses. Christine Lagarde, presidenta del organismo desde 2019, anunció su dimisión para el 7 de febrero, casi nueve meses antes de que termine su mandato. Esta decisión abre una intensa carrera para encontrar a su sucesor, quien deberá afrontar los retos económicos que enfrenta la eurozona. Lagarde, en su comunicado, afirmó que "nunca es un buen momento para marcharse" pero que desea tener "libertad de expresión" para intervenir en asuntos que no sean de política monetaria. El anuncio de su salida, anticipado por algunos analistas, ha desencadenado reacciones entre los países miembros del BCE.
Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España, y Klaas Knot, expresidente del banco central de Países Bajos, se consideran los favoritos para ocupar el cargo. La decisión final recae en el Consejo Europeo, que se reunirá en diciembre para elegir al nuevo presidente del BCE. La salida de Lagarde se produce en un momento de incertidumbre económica para la eurozona, marcada por la inflación persistente y la guerra de Ucrania. El BCE ha mantenido los tipos de interés en el 2,5%, pero se espera que se tomen nuevas decisiones en diciembre tras la publicación de nuevos datos económicos.