El líder del Likud obtiene el mayor número de votos pero no alcanza los 61 escaños necesarios para formar gobierno, solicitando a los partidos judíos que no pacten con árabes.
Benjamín Netanyahu ganó las elecciones generales israelíes, pero no logró la mayoría de los escaños necesarios para formar gobierno. Su partido, Likud, obtuvo el mayor número de votos, con más del 20% del apoyo y 26 escaños en la Knesset. Sin embargo, el bloque favorable a Netanyahu se quedó con 53 escaños, mientras que la oposición logró 48 y los partidos árabes alcanzaron un récord de 19 escaños, superando los 61 necesarios para una mayoría simple. Ante esta situación, Netanyahu pidió a los partidos judíos que no negocien con partidos árabes para formar gobierno.
El primer ministro, quien gobernó Israel durante cerca de dos décadas, alega que hubo interferencia extranjera en las elecciones, particularmente por parte de Catar, y ha solicitado a las autoridades que investiguen posibles irregularidades.
Estas acusaciones han sido rechazadas por la oposición israelí, quien las considera una estrategia para desacreditar el resultado electoral.
La Comisión Electoral Central ha pedido al Shin Bet, el servicio de inteligencia interior israelí, que investigue las sospechas de injerencia extranjera.