La capital española se llenó de pensionistas que exigieron el respeto y la mejora de sus prestaciones, entre otras demandas.
Este sábado, Madrid se convirtió en el centro de un importante movimiento ciudadano en defensa del sistema de pensiones público. Miles de personas, según cifras proporcionadas por la organización, se reunieron en las calles de la capital para exigir no solo el respeto del sistema de pensiones, sino también mejoras en sus prestaciones. La Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (COESPE) fue la encargada de convocar la manifestación, que contó con el apoyo de colectivos como el Sindicato de Inquilinas y otros asociados. Mientras que la Delegación del Gobierno cifró la afluencia en 25.000 personas, los organizadores subieron esta cifra a 50.000, lo que supone el doble de participación con respecto al año pasado.
En el corazón de la protesta, los manifestantes corearon frases como "¡Las pensiones no se venden, las pensiones se defienden!" y "¡Las viudas y los viudos no se callarán!", demostrando su rechazo a cualquier intento de privatizar el sistema. Además, se reclamó una revalorización del 6% de las pensiones para 2027, por encima de la inflación actual del 4,9%. La jornada no fue solo un acto de defensa, sino también de unión: pensionistas de toda España se hicieron eco de la lucha, uniendo sus voces en una sola.
El liderazgo del Frente Amplio, con Ada Colau a la cabeza, también marcó su presencia en la manifestación. Colau, que debutó en Madrid como líder de esta coalición, enfatizó la importancia de que las pensiones no bajen del Salario Mínimo Interprofesional (SMI), actualmente en 1.221 euros al mes. "Si estamos subiendo el SMI porque el coste de vida no para de aumentar, lo lógico es que las pensiones suban al mismo ritmo que el SMI", declaró Colau a los medios, mostrando la coherencia entre las reivindicaciones del Frente Amplio y las demandas de los manifestantes. En un giro humorístico, no se podía evitar ironizar sobre la contradicción de aquellos que pretenden recortar pensiones en un mundo donde los salarios y el coste de vida crecen a ritmo desproporcionado.