El PP y Vox han sellado un acuerdo para las elecciones al Senado, buscando maximizar sus votos y contrarrestar el pacto de la izquierda.
Las elecciones al Senado del 29 de noviembre serán insólitas. Ni habrá dos grandes partidos compitiendo entre sí, como sucedía hace años entre PP y PSOE, ni habrá división total a izquierda y derecha, como viene sucediendo en la última década. A ambos lados del espectro político se han sellado acuerdos que buscan maximizar la relación entre votos y escaños, teniendo en cuenta que el sistema electoral de la Cámara Alta prima a la candidatura más votada. En cada una de las provincias peninsulares se disputan cuatro escaños, aunque los españoles solo pueden votar tres candidatos. Esto, habitualmente, lleva a que la primera fuerza logre tres senadores y la segunda se quede con el cuarto -históricamente, PP y PSOE se han repartido la mayoría de estos asientos-. Con un funcionamiento parecido, en las en las las islas "mayores" -Gran Canaria, Mallorca y Tenerife- se eligen cuatro asientos y, en las pequeñas,
El acuerdo entre PP y Vox busca evitar que la lista conjunta de la izquierda bloquee la renovación de órganos como el Tribunal Constitucional, torpedeando la legislatura.
El presidente del Gobierno y líder socialista, Pedro Sánchez, considera que el acuerdo al que han llegado el PP y Vox para las elecciones al Senado el 29N evidencian que son lo mismo y comparten su "proyecto de involución". Sánchez, en un vídeo difundido en X tras hacerse público el acuerdo entre el PP y Vox, recuerda que el neurocientífico Patrick Mineault descubrió que al cerebro le cuesta distinguir entre determinados tonos de azul y de verde. En referencia, respectivamente, a los colores característicos del PP y Vox, señala que hay quienes llevan años intentando convencer de que son dos colores muy distintos, pero basta con escucharles cuando hablan de determinados asuntos para concluir que son lo mismo.