El accidente ferroviario en Toledo ha puesto en evidencia las condiciones laborales en los centros de regulación de la circulación.
El accidente ferroviario ocurrido en Urda, Toledo, que ha causado la muerte de al menos 69 personas, ha puesto de manifiesto las dificultades que enfrentan los controladores de Adif. Unos trabajadores que denuncian la falta de personal y la presión para evitar retrasos en la circulación de los trenes. Según fuentes del sector, "hay muchos trenes para pocos ojos", lo que genera una situación de sobrecarga de trabajo.
La falta de personal se refleja en la edad promedio de los controladores, que se sitúa entre los 24 y los 31 años, con pocos profesionales de rango directivo. Los sindicatos alertaron a Adif en enero pasado sobre el estrés y el desgaste emocional que sufren los trabajadores debido a la presión operativa. El accidente de Urda ha vuelto a poner en el foco la gestión de la alta velocidad en España, con críticas a la falta de recursos y a las decisiones operativas tomadas desde el centro de control de Atocha.