Un joven ha perdido una mano tras una granada policial y cientos han sido detenidos en medio de las protestas.
Francia se encuentra en una situación de caos y violencia tras las protestas contra el coste de la vida. Los disturbios, que comenzaron como una manifestación pacífica por las condiciones educativas y el poder adquisitivo, han escalado a actos de vandalismo, saqueos y enfrentamientos violentos con la policía.
Las autoridades han reportado un muerto y 2.397 detenidos, mientras que 997 policías, gendarmes y bomberos han resultado heridos en los enfrentamientos. Un joven ha perdido una mano tras la explosión de una granada lanzada por la policía en Saint Etienne.
Los saqueos y el vandalismo se han extendido a varias ciudades, incluyendo París, Limoges y Marsella, donde se han incendiado edificios públicos y comercios. El Ayuntamiento de Limoges ha quedado completamente destruido por un incendio provocado durante las protestas.
El presidente Emmanuel Macron ha condenado la violencia y ha anunciado la prohibición de reuniones, además de tomar medidas para proteger las ciudades y los comercios.
Las protestas reflejan el profundo malestar social en Francia, alimentado por la inflación, el precio de los carburantes y la pérdida de poder adquisitivo. Muchos ciudadanos se sienten frustrados por la falta de respuestas del gobierno a sus preocupaciones.