Protestos contra la inflación y la pérdida de poder adquisitivo se salpican con violencia en varias ciudades.
Francia vive una jornada de protestas agitada, con miles de personas movilizándose en contra del alto coste de la vida. Las protestas, que abarcan desde estudiantes hasta 'chalecos amarillos', activistas climáticos y agricultores, han generado disturbios en varias ciudades, incluyendo París, Marsella, Lyon y Lille.
El Ministerio del Interior francés ha informado de más de 270 detenidos en todo el país. Los incidentes incluyen enfrentamientos con la policía, saqueos de comercios, incendios de vehículos y ataques a edificios públicos.
Un episodio particularmente grave se registró en Limoges, donde un grupo de manifestantes incendió el Ayuntamiento, causando daños extensos al histórico edificio. El fuego se propagó rápidamente, llegando a derribar la torre del campanario del siglo XVII.
Las protestas, que se extendieron a través de las redes sociales, se centran en la inflación, el precio de los combustibles y la pérdida de poder adquisitivo.
Mientras el gobierno condena los actos violentos, las reivindicaciones sobre el coste de vida, la educación y los servicios públicos mantienen el foco en las causas sociales que alimentan la protesta.