La inflación en Estados Unidos y España sigue en aumento, afectando a los precios de la energía y los alquileres, según los últimos informes.
Estados Unidos: Inflación Acelerada por la Guerra en Irán La inflación en Estados Unidos se aceleró al 3,7% en septiembre, impulsada por los precios de la energía debido a la guerra en Irán. Los precios generales subieron un 0,6% ese mes, el mayor aumento mensual en cinco meses. La gasolina alcanzó casi 4,50 dólares por galón a finales de septiembre, el nivel más alto en cuatro meses. La inflación subyacente, que excluye la energía y los alimentos, también subió ligeramente. Este aumento en la inflación mantiene a la Reserva Federal en la senda de volver a subir los tipos de interés antes de que termine el año.
España: Inflación en Aragón y Subida de Alquileres En España, la inflación en Aragón se disparó al 4,4% en septiembre, mientras que el índice de precios de consumo (IPC) en todo el país se situó en el 4,9%. Este aumento se debe principalmente a los grupos de transporte, vivienda e información y comunicaciones. Además, la inflación en España sigue siendo alta, con el IPC subiendo al 4,9%, debido al encarecimiento de los carburantes y otros bienes.
Revalorización de los Alquileres en España La subida de la inflación en España duplica la revalorización de los alquileres, lo que castiga a los propietarios. Los contratos de alquiler solo podrán elevarse un 2,54% en septiembre, frente al alza del 4,9% del IPC en ese mes. Este mecanismo, conocido como IRAV, es un límite para la actualización anual de los contratos de arrendamiento y busca proteger a los inquilinos.
IVA de la Electricidad y del Gas en España El IVA de la luz y del gas se mantuvo en el 21% después de que la inflación no alcanzara el umbral necesario para una reducción del 10% en noviembre. El impuesto habría bajado si la inflación de estos productos hubiera sido superior al 15% con respecto a septiembre del año pasado, pero los datos publicados indicaron que no se alcanzó este umbral.
En resumen, la inflación sigue siendo un problema en ambas economías, afectando a los precios de la energía y los costes de vida, y poniendo presión sobre las políticas monetarias y fiscales.